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  • ​Capitulo 7, Espagñol

7: Lo que necesitas saber sobre la radiación electromagnética y la electrosensibilidad

​Amablemente traducido por Olga Aguinaga, translator / EMF educator / electro-sensitive individual ([email protected])

Como padres, luchamos por la seguridad de nuestros hijos, nos esforzamos al máximo por prestarles apoyo emocional si lo necesitan, por protegerles del acoso escolar, de los abusos o de los peligros de ser fumadores pasivos y por ofrecerles una alimentación sana. Y, sin embargo, aquí estamos, provocando un daño incalculable a los más pequeños y vulnerables, con un móvil encima mientras llevamos a nuestros bebés en una mochila portabebés. Estamos exponiendo a nuestros jóvenes y adolescentes a radiación de microondas dañina; no solo en casa sino también en el colegio, en la biblioteca y prácticamente en cualquier lugar público. Además, tenemos instalaciones de sonido (y audio y juegos) en cada metro cuadrado de nuestras casas y oficinas.

​Echando la vista atrás a generaciones anteriores, nos puede resultar difícil creer que los médicos solían fomentar el tabaco como algo beneficioso para nuestra salud y que las solitarias se anunciaban como una magnífica manera de perder peso. Por desgracia, solo nos damos cuenta de nuestros propios errores a posteriori. ¿Qué pensará de nosotros la próxima generación cuando se reconozca de manera generalizada que nuestros dispositivos de alta tecnología emisores de radiación están ocasionando toda clase de problemas de salud y enfermedades mortales? Por no mencionar que están acabando con las aves y las abejas, imprescindibles para nuestra cadena alimentaria.

¿Qué es la hipersensibilidad electromagnética (EHS)?

La hipersensibilidad electromagnética (también denominada electrosensibilidad) es una enfermedad medioambiental causada por los campos electromagnéticos (CEM) y las ondas de radiofrecuencia (RF) presentes en nuestras casas y ambientes de trabajo. Ambas son formas de radiación no ionizante que afectan a todas las formas de vida, incluso a niveles extremadamente bajos. Esta radiación provoca una reacción biológicamente demostrable que tiene lugar a nivel celular, afecta a la sangre y origina una multitud de síntomas y patologías9 que con frecuencia se atribuyen a otras causas o permanecen sin diagnosticar.

Hasta qué punto nos afectan los CEM depende de nuestra capacidad de recuperación, del grado y de la duración de la exposición, de los niveles de estrés, del estilo de vida, de la genética y de otros factores. Muchas personas parecen no verse afectadas (o no son conscientes de que les afecta) y descartan por completo la electrosensibilidad. Sin embargo, según la Dra. Erica Mallery-Blythe, que ha trabajado como médica en el servicio de urgencias y que ahora está especializada en EHS, puede que muchos seamos electrosensibles y no lo sepamos. «Todo el mundo puede desarrollar electrohipersensibilidad», explica, «[pues] cada célula de nuestro cuerpo, de nuestro cerebro y de nuestro sistema nervioso depende de señales eléctricas»10.

​Descrita por primera vez en 1932, la electrosensibilidad (conocida entonces como enfermedad de las microondas o de las ondas de radio) tiende a empeorar con la exposición constante, creándose así un círculo vicioso: la exposición continuada reduce la tolerancia del individuo, lo que conduce a un aumento de los síntomas, que a su vez reducen la tolerancia.

Efectos físicos clave de la radiación electromagnética artificial11

Trastorno del sistema nervioso, que pone al cuerpo en una respuesta permanente de estrés agudo y le impide descansar, recuperarse, sanarse o regenerarse correctamente.

Disminución de la producción de melatonina, la hormona del sueño, necesaria para alcanzar ciclos de sueño saludables. La melatonina es también un anticancerígeno y el único antioxidante natural del cuerpo. Si disminuyen sus niveles se liberan radicales libres dañinos, lo que produce estrés oxidativo y envejecimiento acelerado.

Afectación del sistema inmunitario, que implica la reducción de células citotóxicas y daña los glóbulos blancos.

Problemas reproductivos, tales como esterilidad, cuestiones de infertilidad o disrupción hormonal.

Fallo de la barrera hematoencefálica, que provoca la muerte de neuronas y la filtración de toxinas en el cerebro, lo que puede conllevar demencia temprana, enfermedad de Alzheimer, Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y autismo.

Aumento del metabolismo cerebral de la glucosa, también asociado al Alzheimer (conocido como «diabetes cerebral»).

Lesiones en el ADN, cuyos efectos incluyen aumento del riesgo de cáncer y disminución de la fertilidad.12

Estrés oxidativo e inflamación crónica, que afectan al conjunto de órganos del cuerpo y causan numerosos trastornos degenerativos y de otra índole, tales como cáncer, diabetes, osteoporosis, enfermedades cardíacas, envejecimiento acelerado y artritis.

Inhibición de los mecanismos de reparación, lo que impide que el organismo se recupere o sane de manera normal.

​Perturbación de los canales de calcio dependientes de voltaje, que origina la filtración de calcio y la apertura de las diversas barreras herméticas de nuestro cuerpo. Estas nos protegen habitualmente de alérgenos y toxinas presentes en el ambiente e impiden que las sustancias tóxicas que se encuentran en el torrente sanguíneo entren en otras zonas sensibles como el cerebro.13

​Producción de proteínas de choque térmico en respuesta a una amplia variedad de agentes estresantes, incluidos los campos electromagnéticos de baja intensidad. Dichas proteínas actúan como «chaperonas que protegen a las enzimas importantes», explica el Dr. Andrew Goldsworthy, pero una exposición continuada a CEM puede mermar los mecanismos de protección de un individuo.

​Interferencias en la comunicación celular del organismo.

​Alteración de los ritmos circadianos, los ciclos naturales de sueño y vigilia del cuerpo humano.

Según el Dr. Dominique Belpomme, oncólogo francés especializado en tratar a pacientes con EHS14, «la primera fase viene provocada por la exposición a una frecuencia específica de CEM, bien sea por exposición de carácter agudo o crónico, como hablar por el móvil durante 20 minutos todos los días. Los primeros indicios de hipersensibilidad [debido al uso del teléfono móvil] son dolor y una sensación de ardor en la oreja. En la segunda fase se declara la enfermedad. Es entonces cuando uno se vuelve intolerante a todas las frecuencias».

Estos son algunos de los síntomas de la hipersensibilidad electromagnética:

Insomnio / alteraciones del sueño

Dolores de cabeza, dolores agudos, hormigueos, entumecimiento

Presión en la cabeza / garganta / pecho / oídos, tinnitus o acúfenos

Mareos, problemas de equilibrio

Zumbidos eléctricos o «chasquidos» en la cabeza

Trastornos visuales y auditivos, irritación ocular

Pérdida de memoria a corto plazo, bloqueo mental, problemas de concentración

Erupciones cutáneas, eccema

Cáncer

Confusión mental y deterioro de la función cognitiva

Afecciones neurológicas, digestivas, metabólicas e inmunológicas

Deshidratación crónica, sed insaciable

Alteración del ritmo cardíaco, palpitaciones, problemas cardíacos, anomalías en la presión arterial

Temblores, tics, convulsiones

Fatiga extrema

Disfunción articular, dolores musculoesqueléticos

Aumento de la sensibilidad química o de las alergias

Respuesta inducida de estrés agudo, trastorno de estrés postraumático

Sobrecarga sensorial, incapacidad para descansar / relajarse / recuperarse

​Aunque pudiera parecer una lista inverosímil por su longitud, tiene sentido que todos los sistemas y funciones corporales puedan verse afectados, dado que la radiación provoca una afectación celular en el organismo.

Si notas alguno de estos síntomas, no tiene por qué ser debido a la exposición a microondas u otras formas de radiación electromagnética. Sin embargo, la probabilidad de que la radiación electromagnética cause o exacerbe tus síntomas aumenta a diario, a pesar de que la mayoría de las secuelas no se diagnostican correctamente, permanecen sin diagnosticar o se «tratan» con medicamentos. Según la Dra. Mallery-Blythe, algunas características de la EHS requieren de tratamiento de emergencia, como las convulsiones, el dolor torácico cardíaco y las arritmias malignas, entre otras. Existen también algunos indicios distintivos de esta patología, afirma la doctora, tales como los denominados «puntos calientes» —es decir, zonas corporales activas con una alta concentración de radioactividad—, que presentan una sensibilidad aumentada (la oreja derecha, por ejemplo, de usar el teléfono móvil, o la mano derecha de utilizar el ratón del ordenador); sensibilidad química; o un alivio temporal de los síntomas al ducharse o bañarse, debido a que se produce en el cuerpo un efecto de toma a tierra.

​Al comprender que el cuerpo humano es un sistema electromagnético sumamente sensible, nos damos cuenta de por qué no es una buena idea exponerlo a campos electromagnéticos artificiales.

​Aunque muchas personas no son conscientes de que les está afectando esta radiación ambiental creada por el hombre, aquellos que sí son conscientes al parecer son quienes están desarrollando una reacción biológica correcta. Nuestro cuerpo electromagnético está diseñado para resonar con la frecuencia electromagnética natural de la Tierra, también denominada «resonancia Schumann»; el latido natural de nuestro planeta. Esta solía ser de 7,83 Hz, pero parece que está cambiando.15 Las frecuencias naturales de la Tierra ejercen un efecto curativo y de descarga a tierra, al contrario que la exposición a CEM de origen artificial, que con seguridad altera el orden natural de las cosas.

​La radiación electromagnética nos llega procedente de todos los ángulos; móviles, teléfonos inalámbricos, redes wifi, contadores «inteligentes», ordenadores portátiles, teclados e impresoras inalámbricos, electrodomésticos, equipos electrónicos, sistemas de calefacción o luces fluorescentes (véase el Apéndice 1 para consultar un resumen de las diferentes fuentes más comunes de radiación electromagnética artificial presentes en nuestro ambiente). La radiación de microondas procedente de dispositivos inalámbricos está tan extendida hoy en día en entornos urbanos e incluso rurales que ya no es posible evitar su exposición.

​De hecho, a menudo en la instalación eléctrica de una casa o edificio se puede dar lo que se conoce como electricidad sucia; interferencias electromagnéticas y de radiofrecuencia que producen campos electromagnéticos que salen de la pared e invaden nuestro espacio habitable. La electricidad sucia procede de multitud de fuentes diferentes: las líneas eléctricas, los reguladores de intensidad de la luz o los aparatos eléctricos (especialmente aquellos que tienen un transformador).16

Todos los dispositivos electrónicos modernos –ordenadores, televisores, equipos de música, bombillas fluorescentes y lámparas de bajo voltaje– usan transformadores para convertir nuestra corriente alterna de 60 Hz, relativamente limpia, en la alimentación de baja tensión que utilizan.

​Con el fin de ahorrar energía, estos transformadores «cortan» el suministro de CA y la utilizan en ráfagas cortas en lugar de liberar un flujo continuo y sin interrupciones. Este constante parar y arrancar de la corriente eléctrica genera una combinación de lo que los ingenieros denominan el retorno eléctrico, conocido en términos generales como sobrecargas eléctricas y armónicos. En la instalación de un edificio, esta contaminación eléctrica tiene la capacidad de contaminar un hogar entero e incluso las casas y edificios cercanos.

​La electricidad sucia puede causar numerosas patologías, como el Síndrome de fatiga crónica, alergias, depresión, Alzheimer, Parkinson, la enfermedad de Lou Gehrig (o esclerosis lateral amiotrófica), trastorno de déficit de atención, cáncer, infertilidad, abortos espontáneos o anomalías congénitas.

​He aprendido mucho de un fascinante libro sobre radiación electromagnética escrito por Jim Waugh, Living Safely with Electromagnetic Radiation17, que es una auténtica revelación para aquellos que buscan una explicación a esos interrogantes relacionadas con su salud. A lo largo de los años, Jim ha realizado innumerables evaluaciones de campos electromagnéticos y ha compartido las historias de personas cuyas debilitantes enfermedades han remitido al detectar y eliminar la fuente de radiación. Las mascotas también pueden verse seriamente afectadas; perros, gatos, caballos y otros animales terminan sufriendo de cojera, tumores, diarrea, enfermedades cutáneas y parálisis, a menudo a causa del teléfono inalámbrico de la casa de sus dueños.

​Con plena conciencia del daño que los CEM pueden causar, no necesito más argumentos convincentes sobre la importancia de «hacer una limpieza a fondo». Para la mayoría de la gente, sin embargo, es una «verdad incómoda» y no ve la necesidad de «arreglar» algo que no considera un problema. A todos nos encantan nuestros dispositivos inalámbricos, que nos dan tanta movilidad, y muy pocos dejarían de usarlos por voluntad propia.

​Decido llamar a Jim para que haga una medición de campos electromagnéticos en nuestra casa, que abarca las dos primeras plantas de una antigua propiedad de madera cuya dueña vive en las dos siguientes plantas. La evaluación se hace a finales de 2012, poco antes de que pusieran en funcionamiento el contador digital de la luz. En aquel entonces, el contador no emite radiación de microondas, y hasta mucho después no nos damos cuenta de que lo habían activado a principios de 2013. Aproximadamente al mismo tiempo la propietaria cambia de proveedor de servicios de Internet y, sin saberlo nosotros en aquel momento, aumenta la potencia de su red wifi.

​Jim toma lecturas de los niveles de radiación de microondas y radiofrecuencias en toda la casa y nos señala los puntos con cobertura inalámbrica y las zonas a las que tenemos que prestar atención. En el cuarto de la colada, que está al lado de nuestra habitación y justo debajo de la cocina, se registran altos niveles de campos magnéticos procedentes de unos cables sin toma de tierra que vienen del apartamento de arriba, donde vive la casera. Como Jim nos explica, los campos magnéticos emitidos por estos cables causan leucemia y numerosas enfermedades de carácter grave.

​Lewis y yo nos miramos al escuchar esto, pues sabemos cómo es probable que reaccione nuestra casera si compartimos esta información con ella. No es muy abierta a esta clase de temas. Si no se puede ver, oler o tocar, lo considera un disparate y lo rechaza. Piensa que somos tiquismiquis y difíciles; a pesar de que la hemos ayudado con varias cosas de la casa y el jardín.

​No le interesa lo que yo llamo el abecé de la vida: aceptación (del tipo autoaceptación sana, no del tipo acepto mi destino o dejo que me pisoteen), límites (el tipo de límites que demuestran una autoestima saludable e impiden que otros nos traten mal) y compasión (que debo cultivar conmigo misma y con cualquiera a quien no alcance a entender). Pero no quiero que suene como que me considero superior a ella, ni es mi intención menospreciarla, porque yo tampoco he llegado aún a dominar estar tres cualidades. En cualquier caso, no podría; pues he aprendido que nunca podemos menospreciar a alguien y, si lo intentamos, solo terminamos menospreciándonos a nosotros mismos. La manera en que tratamos a otras personas dice más de nosotros que de ellos.

​Sin embargo, esta casa de cuatro millones de dólares en la que vivimos es suya, así que no me da demasiada pena. Y viendo cómo retumban todas las paredes de nuestra casa, que no está insonorizada en absoluto, parece que se lo pasa bien los fines de semana con la música rock a todo volumen hasta altas horas de la madrugada. Hemos hablado con ella al respecto, pues yo no podía dormir (algo que para mí ya es un reto de por sí) y, por lo visto, esta es una de las cosas que nos hacen tiquismiquis y difíciles.

​Dados nuestros antecedentes con la casera, no me hace ninguna gracia la idea de hablarle sobre las corrientes eléctricas perjudiciales. La sobrina de mi exmarido murió de leucemia a los 14 años y su casa estaba muy cerca de unas torres de alta tensión (alias torres eléctricas). Yo no tengo ninguna duda sobre la conexión. Las investigaciones han revelado una correlación entre la leucemia y la proximidad a las torres de alta tensión.18 Ahora, años después y tras haber investigado mucho más a fondo el tema, tampoco me cabe ninguna duda sobre la ciencia que lo respalda.

​Al final hemos contado a nuestra casera lo que Jim ha averiguado, pero no se lo cree. No va a llamar a  ningún electricista para que venga a arreglar el cableado y elimine los dañinos CEM; y nosotros ni siquiera podemos pagar a uno que nos lo haga, porque todos se niegan a realizar cualquier trabajo eléctrico sin el permiso del propietario.

​Dicen que la ignorancia es una bendición, pero yo no lo creo. La ignorancia es la raíz de casi todos nuestros problemas. Es la razón por la que enfermamos, nos quedamos bloqueados, nos divorciamos, contraemos cáncer, ingerimos el tipo de comida equivocada, abusamos de nuestros cuerpos, tenemos malentendidos, hay conflictos y guerras y por la que parece que todos necesitamos dolorosas llamadas de atención para que entendamos lo que realmente está ocurriendo. Así que, podéis iros todos a paseo con vuestra maldita y dichosa ignorancia. (No me refiero a ti, querido lector. Hablo de ciertos propietarios que parece que saben tanto de ciencia como de buena música; pero probablemente solo me estoy comportando como una ignorante. De hecho, ignoro tanto de ella como ella de mí y, lamentablemente, no tiene ningún interés en sentarse a hablar tranquilamente con nosotros, como le hemos sugerido).

​La ignorancia es también la razón por la cual, en ese momento, no me doy cuenta de que nuestra decisión de transigir y no forzar el tema terminará costándome mucho más de lo que hubiera imaginado. Mientras me centraba en la radiación de microondas procedente de los dispositivos inalámbricos, desconocía por completo que los campos magnéticos podían causar igual o mayor daño.

Cómo minimizar el impacto negativo de los CEM en tu hogar

Estos son algunos de los trucos que Jim nos dio:

No dejar nunca enchufado un aparato que no se esté usando, pues el cable y el enchufe emiten un fuerte campo eléctrico. Ni permanecer cerca cuando esté en uso.

Retirarse de las resistencias eléctricas de la cocina cuando esta esté encendida. También emiten un fuerte campo eléctrico.

Sustituir todas las denominadas bombillas fluorescentes o de bajo consumo por bombillas incandescentes; si puedes, porque pueden ser difíciles de conseguir dado que las fluorescentes se han promocionado ampliamente como la versión más respetuosa con el medio ambiente. Estas bombillas emiten radiación perjudicial (pueden provocar quemaduras cutáneas si se colocan muy cerca del cuerpo) y contienen mercurio tóxico. Según Walt McGinnis, un oficial electricista cualificado y con una amplia experiencia en radiación electromagnética, las lámparas fluorescentes de hecho aumentan la huella de carbono de un consumidor debido a que requieren mucha energía de producción, de funcionamiento y de desecho (véase http://bit.ly/2dHbnef).

No dormir nunca con un cable eléctrico o enchufe cerca de la cabeza, como el cable de una lámpara de noche que pasa por detrás de la cabeza para llega al enchufe. El campo eléctrico puede perturbar el sueño y otras funciones corporales. Por la misma razón, comprueba que no haya ningún aparato o electrodoméstico enchufado en el otro lado de la habitación.

Utilizar un teclado independiente con cable para el portátil, si es posible, pues utilizar el teclado integrado implica exponerse a un potente campo eléctrico.

Cambiar de un teléfono inalámbrico a uno tradicional con cable. Esto puede que no resulte fácil o cómodo, pero se han asociado numerosos problemas de salud al uso de teléfonos inalámbricos, tanto en humanos como en mascotas. Estos teléfonos utilizan el mismo tipo de radiación de microondas pulsadas que los móviles, y se sabe que implican un mayor peligro porque funcionan las 24 horas al día, incluso cuando el auricular no está en uso. A diferencia de los móviles, nunca se apagan, y la base es como una pequeña torre de telecomunicaciones; emite altos niveles de radiación que se extienden en todas las direcciones hasta un radio de más de 30 metros.

Cablear el recorrido desde el módem / router hasta el ordenador y apagar la función wifi; o, al menos, apagar el wifi por la noche cuando no se utilice.

Mantener el móvil apagado cuando no se esté usando. No llevarlo nunca pegado al cuerpo y no cargarlo ni dejarlo en ningún caso por la noche en la habitación. Durante el día, evitar ponerlo en un bolsillo a la altura del pecho o de la cadera. Mantener los móviles lejos de los bebés y los niños pequeños, pues son mucho más sensibles que los adultos a la radiación nociva. [Aunque se trata de un buen consejo, personalmente creo que usar un móvil flip de tipo plegable –o directamente no usar móvil– sería preferible para la salud, a la vez que reduciría la demanda de un número tan elevado de torres de telefonía].

Ser consciente de la radiación de segunda mano originada por nuestros dispositivos y por los de otra gente a nuestro alrededor, y de cómo la radiación de nuestros propios aparatos tecnológicos puede afectar a terceras personas.

​9  Véase la tabla de los síntomas de la hipersensibilidad electromagnética.

​10 Véanse http://dailym.ai/2EQlHvO y http://bit.ly/2ERN34J.

​11 Diagnosis and management of electromagnetic hypersensitivity (EHS): rapid overview for a mixed audience [Diagnóstico y gestión de la hipersensibilidad electromagnética (EHS): rápida presentación para una audiencia heterogénea]; una presentación muy instructiva realizada por la Dra. Erica Mallery-Blythe en la convención de la Sociedad británica de medicina ecológica (BSEM, por sus siglas en inglés) en marzo de 2014 (véase https://vimeo.com/100623585).

​12 Véase el excelente trabajo del Dr. Andrew Goldsworthy, que explica detalladamente los efectos biológicos provocados por los campos electromagnéticos débiles: http://bit.ly/2ESF0Vl.

​13 Ibídem, véase también Pall, M. L. (2014). Microwave electromagnetic fields act by activating voltage-gated calcium channels: why the current international safety standards do not predict biological hazard [Los campos electromagnéticos de microondas actúan mediante la activación de los canales de calcio dependientes de voltaje: por qué las normas internacionales de seguridad actuales no contemplan riesgos biológicos]. Recent Res. Devel. Mol. Cell. Biol. (7). Disponible en: http://bit.ly/2ESwIfS.

​14 Véase http://goo.gl/RCiYLa.

​15 En el año 2014 se observó un aumento repentino de actividad en los monitores del sistema de observación espacial ruso que ascendió a unos 8,5 Hz. Desde entonces, ha habido días en que los registros muestran que la resonancia Schumann alcanzó incluso los 16,5 Hz. En un principio se pensó que era debido a un fallo de los equipos, pero los datos resultaron ser correctos. La gente se preguntaba cuál era la causa de tal repunte intermitente de actividad. ¿Se está acelerando la frecuencia de la Tierra? Se dice que la frecuencia Schumann está en sintonía con los estados alfa y theta del cerebro humano, por lo que esta aceleración podría explicar por qué a menudo sentimos como si el tiempo se hubiera acelerado y los acontecimientos o cambios en nuestras vidas estuvieran sucediendo con mayor rapidez. Estas resonancias emergentes guardan una correlación natural con la actividad cerebral humana, lo que significa que estamos cambiando. Véase http://bit.ly/2nK0O12.

​16 Véase http://bit.ly/2EV2tVP.

​17 Véase http://www.emfsafehome.com.

1​8 Véase http://bit.ly/2ET2WYw como ejemplo de las numerosas fuentes disponibles en Internet.

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